|
Ediciones Artes del Sur:
por qué publicar Joan Brossa
por Halima Tahan (editora)
Salir al encuentro de Joan Brossa es un acto que se
encuentra en plena sintonía con nuestro proyecto
editorial, uno de cuyos propósitos es dar a conocer la
obra de autores esenciales; algunos olvidados y otros
poco o escasamente difundidos en nuestro medio como es
el caso de Brossa. Las razones de esa sintonía también
radican en la afinidad que tenemos con algunos puntos de
vista del poeta catalán, en relación a su visión del
mundo y la cultura, además -por cierto- de la admiración
y encantamiento que nos produce su obra singular.
Con Brossa compartimos el gusto por la diversidad, el
hecho puntual de no interesarnos exclusivamente por un
solo género. Si bien aquí presentamos la poesía
escénica de Brossa -cuyo fuerte carácter experimental y
lúdico no hace sino corroborar su apasionante búsqueda
de “un nuevo terreno entre lo visual y lo
semántico”- también nos importa abrir expectativas
frente a la obra general del poeta a la que el propio
Brossa define como una selva frondosa.
Si no pudiera escribir “en los momentos de euforia
sería guerrillero, en los de pasividad
prestidigitador”-afirma Brossa- para quien “ser poeta
incluye las dos cosas”. Queremos invitar a los lectores
a explorar esa selva creativa en compañía del poeta
guerrillero y prestidigitador; sólo les ofrecemos con
entusiasmo un punto de partida para la expedición que
proponemos con el afán de propiciar nuevos encuentros
con su poesía, denominador común de toda su obra sea
esta plástica, literaria, musical abierta al cine o a la
escena.
Joan Brossa (1919-1998)
Activo ya desde la guerra civil española, en los años
cuarenta, gracias a su relación con Joan Miró y J.V.
Foix, se introdujo en el surrealismo. Co-fundador de la
revista Dau al Set, colabró intensamente con el propio
Miró, con Antoni Tàpies y con Eduardo Chillida, entre
otros.
A partir de 1950 y después de haber conocido al
brasilero João Cabral de Melo, su obra experimentó un
cambio radical. Su intencionalidad se volvió política,
al tiempo que rompía absolutamente con la forma. Ello lo
llevó a la conceptualidad y a la sintetización, rasgos
ya patentes en sus libros de los primeros años sesenta,
en los que empieza a practicar el poema visual.
Este tipo de poemas y los objetos supusieron su
desembarco en el mundo de la plástica. A partir de la
antología en la Fundació Miró de Barcelona (1985) sus
exposiciones proliferaron en todo el mundo. También su
poesía visual llegaba a la calle, mediante los
objetos-escultura en espacios públicos. |